Jornadas Cuatripartitas de Responsabilidad Social Empresaria

Consenso y Compromiso Evolutivo desde PYMES, Trabajadores, ONG´s, Estado

 

Javier Gonzáles Olaechea, Director adjunto Oficina

Organización Internacional del Trabajo Argentina.

“Pacto global”.

 

Muy buenas tardes. Quisiera dedicar mis primeras palabras y agradecer a los anfitriones, a los organizadores de estas importantes jornadas que están, seguro estoy, destinadas a favorecer un dialogo, a esclarecer inquietudes y a fomentar la mayor cooperación. Quisiera agradecer a la persona de Don Julio Rubén Ledesma, Secretario General de la CGT Regional La Matanza. Así mismo quisiera agradecer que me permitan compartir esta tarde en el panel, a Monseñor Baldomero Carlos Martini, Obispo de la Diócesis de San Justo; a su vez como al señor Marcelo Fernández, Presidente de la Confederación General Económica , a todos ustedes señores y señoras, muchas gracias por concurrir a este evento de inauguración.

En su momento me dijeron que iba a tener aproximadamente quince minutos, quince minutos para tratar un tema tan importante como es el vincular el Pacto Global y la Responsabilidad Social , a la importancia que tiene también en la Argentina de hoy estos temas. He, entonces, pensado hacer esta intervención de aproximadamente quince minutos, como digo, haciendo una pequeña introducción a la OIT para que se entienda con claridad cuál es nuestro mandato, hacer alusión aparte, aunque sea en pinceladas, del contexto internacional en el que se desenvuelve la Argentina, a los nuevos valores en el mundo en general y en el mundo del trabajo, la Responsabilidad Social y el Pacto Global.

En 1919, muy poco después de finalizada la Primera Guerra Mundial , en un contexto de enormes vacíos, de mucho debate intelectual, de enorme lucha sindical y también, obviamente, de grandes frustraciones, mutilaciones y de guerras, se produjo la creación de la OIT. Esta creación no fue producto del azar, la OIT fue creada como parte del tratado de Versalles, en su capitulo decimotercero, para justamente, dentro de un contexto global internacional, buscar soluciones, promover la justicia social, obviamente del mundo mas desfavorecido. Se buscaba entonces, dar, en la búsqueda de la justicia social, respuesta a hechos muy concretos de desprotección social, de desprotección laboral y, por qué no decirlo también, de una creciente marginalidad en el primer mundo, considerado así como las demás partes del mundo. En 1919 se crea esta organización, veinticinco años antes, aproximadamente, de la propia creación de las Naciones Unidas.

Es así como la OIT se conforma, años después, en una organización propia del sistema de Naciones Unidas, pero con dos características que la distinguen del resto de las Naciones Unidas. La primera de ellas, es que es un organismo de carácter tripartito. Está compuesto por organizaciones empresariales, sindicales y gobierno; lo cual le otorga, a diferencia del resto de las organizaciones, a ojos de muchos especialistas, una mayor legitimidad social. Un organismo en el que se acogen trabajadores, empleadores y gobiernos. La segunda característica distintiva de la OIT, es que tiene, por mandato de su propia constitución, la facultad de otorgar, o de dar, convenios internacionales de trabajo, conocidas como normas, como leyes. En buena cuenta se constituye un órgano supernacional colegislador, que lo hace por delegación de los propios países, en acto soberano, pero que constituye un marco internacional parte del derecho internacional publico. Esta suerte de colegisladora internacional, obviamente, le otorga, también, posibilidades muy concretas, al adoptar convenios internacionales de trabajo, de promover en la practica, obviamente, mayor justicia social por la vida de la promoción de los derechos laborales. Es así como a través de mas de ochenta años la OIT se ha manifestado mediante dos brazos. El brazo jurídico, dando convenios internacionales de trabajo y recomendaciones, y el brazo de la cooperación técnica. Se ha tendido muchas veces a quitarle importancia porque no se cumplen ,muchas veces, esos convenios en los países, a la actividad normativa de la OIT.

Pero yo quisiera hacer una pequeña reflexión, si en una sala como ésta que, supusiéramos, fuera la Conferencia Internacional del Trabajo, que sesiona anualmente, se juntaran más de ciento noventa países, con delegaciones de trabajadores, empleadores, de gobiernos, que no representan, estas tres partes, una voz única de cada país, sino que muchas veces pueden tener voces discordantes sobre un tema. Mas de quinientas delegaciones en el mundo, que hablan en sus países, en sus pueblos aproximadamente, no menos de cinco mil lenguas, en donde una parte del mundo el trabajo infantil es considerado, por ejemplo, parte de una tradición cultural; el derecho a las mujeres es considerado, también, parte de los derechos culturales, del acta cultural y en otras partes del mundo violaciones. Más de quinientas delegaciones, con distintas lenguas, con distintas perspectivas, con distintos intereses, gobiernos capitalistas que en algunos casos coinciden con sindicatos de otros países porque promueven el proteccionismo agrícola o, por ejemplo, sindicatos que están de acuerdo con empresarios en otras partes del mundo porque están a favor de una apertura de la migración laboral. Una confluencia, entonces, de muchos intereses, de muchas lenguas, de muchas realidades, pero que un momento determinado, esa conferencia de acto soberano promueve y adopta un convenio internacional del trabajo, una norma que busca ser no un objetivo, no un techo, sino un piso mínimo, a partir del cual, deben ejercerse en la escala nacional las normas, los reglamentos, los derechos.

Éste es el valor de los convenios internacionales del trabajo, una suerte de progreso moral de la historia en donde se va alcanzando poco a poco, en la medida de las posibilidades, un mayor grado de justicia social. El segundo brazo es la propia cooperación técnica que hace la OIT, que lo que busca es acercar el conocimiento, la formación, la experiencia en otras partes del mundo, por ser organismo de carácter global, para que aquellos que dije primero los convenios puedan aplicarse soberanamente de manera progresiva y se alcance la justicia social. Estos dos brazos, el marco formativo y la cooperación técnica, son lo que nos permite, a la OIT, estar presentes con nuevos conceptos pero a su vez con viejas luchas, la justicia social. Yo quisiera decir que la responsabilidad social de las empresas forma parte de este nuevo acontecer, de este nuevo mapa de desafíos de la propia OIT. La pertinencia de tratamiento, de la comunidad y de las empresas, de la responsabilidad social, tiene que ver directamente con el desarrollo sostenible, la inclusión social, la reconstrucción institucional, en especial de los países menos desarrollados. La Argentina de hoy, que vive dentro de un contexto internacional plagado de violaciones al derecho internacional público, en donde prima la fuerza, y no la razón, se enfrenta con enormes niveles de competencia internacional por los recursos, por recursos institucionales, por recursos de cooperación técnica, por recursos de financiamiento, por recurso de inversión extranjera directa, por recursos de donaciones. La Argentina, así como otros países menos desarrollados y en crisis, necesitan, pues, alcanzar un nivel mayor de cohesión social, de paz social. Y para esto debe lograr una optimización de los propios recursos institucionales, entre los cuales, están las redes estatales, las redes comunitarias, las redes sociales, dentro de ellas las redes de la responsabilidad social de las empresas; así como también procurarse de recursos económicos, financieros, ambientales, tecnológicos.

Podríamos, a titulo de primer resúmen, decir que la nueva riqueza de las naciones se sustenta, en primer lugar, en nuevas tecnologías, en el mejoramiento de los procesos de nuevas aplicaciones y transferencias tecnológicas; en segundo lugar, una mayor capacitación y formación profesional; y en tercer lugar, volviendo con el punto de la responsabilidad social, una mayor capacidad de generar dialogo social y responsabilidad social de las empresas. Además de los derechos humanos universales, la labor publica y privada, debe inspirarse en nuevos valores que respondan a nuevas respuestas, nuevos conceptos que además, como digo, de los propios de la naturaleza del hombre busquen hacer frente a los efectos negativos de la globalización. La dimensión social de la globalización, no la cara financiera, no la cara tecnológica. La dimensión social de la globalización debe constituirse en un primer exámen de aquella nueva realidad en la que se enfrenta la Argentina, y en los países menos desarrollados. Esa dimensión social de la globalización que, obviamente demuestra, puede uno palpitar, puede uno palparlo, demuestra los efectos perniciosos de un sistema de exclusión social, cuándo no, de injusticia casi generalizada. Hay aspectos muy positivos por cierto de la globalización, pero ellos también distribuyen de manera asimétrica. Hay que hacerlo considerando esta dimensión social como la nueva forma, decimos, de examinar a la propia globalización. ¿Y cuáles son los instrumentos que nos permiten evaluar esa dimensión social de la globalización dentro de la cual, obviamente, tiene que trabajar la propia responsabilidad social de las empresas? Son valores como, por ejemplo, la inclusión social, la entidad social, la igualdad de género, el propio concepto que hoy es un paradigma que hoy promueve la OIT del trabajo decente como concepto integrador, los derechos de los migrantes, derechos migrantes en lo laboral y en lo social, la propia protección al medio ambiente y, cuándo no también, la propia recuperación del medio ambiente, la transparencia informática, la transparencia informativa, la transparencia informativa en la cosa publica y en la entidad privada, la propia revalorización de la empresa, el libre acceso a la información, la ampliación del papel y la transparencia de la representatividad de la sociedad civil, la corresponsabilidad internacional, la integración de los países en contraposición de la absorción, la extensión del derecho internacional publico y, por ende, la propia finalmente responsabilidad social de las empresas.

La responsabilidad social de las empresas es un concepto que tiene un fundamento, en primer lugar, propiamente moral, digo moral porque atañe al desarrollo equilibrado de todos los bienes materiales e intelectuales del hombre; en segundo lugar, tiene una característica influyente, toda vez que la propia responsabilidad social de las empresas tienen que buscar influir, sumar y no dividir, y finalmente también tienen efectos movilizadores. El Pacto Global, lanzado por el secretario general de las Naciones Unidas en el año dos mil, apela justamente a la Comunidad Internacional , y en particular al sector privado, para que se extienda la responsabilidad social, para que se adhiera, desde el mundo empresarial, a los valores y a los principios universales, entendidos como un primer grupo los Derechos humanos, los Derechos Laborales y la protección al Medio Ambiente. En los nueve principios, que están comprendidos en el propio Pacto Global, cuatro de ellos corresponden al mandato de la Organización Internacional del Trabajo. El capítulo de los Derechos Laborales desarrolla así, dentro del pacto general, cuatro compromisos para las empresas a la hora de adherirse.

En primer lugar, apoyar los principios de la libertad de asociación sindical y el derecho a la negociación colectiva; en segundo lugar, eliminar el trabajo forzoso y obligatorio; y en tercer lugar, abolir cualquier forma de trabajo infantil y finalmente eliminar la discriminación en materia de empleo y ocupación.Este Pacto Global que, como digo, adhiere a principios y valores universales en derechos humanos, en derechos laborales y la protección del medio ambiente, son a su vez una suerte de compromiso del mundo internacional con las empresas y de las empresas con el mundo internacional, que busca e logro de los objetivos del milenio, objetivos que, a su vez, fueron trazados para que en el año 2015 se reduzca fundamentalmente, entre otros, la extrema pobreza en el mundo. También el Pacto Global es una suerte de renovación de compromiso, renovación de compromiso del sector privado hacia la sociedad y que ha significado en el caso de la Argentina cuando se lanzo el pacto en abril de este año una adhesión muy importante. ¿Qué resultados concretos? concluyo en dos minutos, ¿qué resultados concretos se puede esperar de la adhesión por parte de las empresas a la firma del Pacto Global?. Se puede esperar muchas cosas y depende, obviamente, de la responsabilidad de las propias empresas. En primer lugar, se puede esperar un mayor compromiso público toda vez que cuando una empresa se adhiere, firma el Pacto Global adquiere una suerte de palabra de honor, otorga su palabra de honor con la comunidad nacional para trascender a la propia actividad productiva, que de por sí, es absolutamente importante para generar un trabajo, trabajo decente y para hacerlo en condiciones de libertad, pero que en situaciones de crisis es a todas luces insuficiente.

En segundo lugar, se puede esperar una mayor auditoria de la propia opinión publica nacional o opinión publica mundial, toda vez que las empresas al adherirse el Pacto Global se ponen al escrutinio de la opinión pública, si violan tal o cuales derechos, o si no promueven una mayor inclusión, que no basta con la mirada negativa de la educación sino hay que hacerlo también con la mirada positiva de la inclusión, una mayor inclusión de ese mundo circundante de empresas para que pueda acercarse a niveles mínimos de desarrollo. Tiene también, como resultado completo, un efecto condicional, toda vez que muchas empresas, al adherirse al Pacto Global se comprometen a no contratar, a no subcontratar a empresas pequeñas o medianas, que a su vez, aún cuando no hayan firmado el Pacto Global, violen algunos de sus principios. De manera que ese efecto fiscalizador, que en el fondo de manera indirecta, que es condicionante, es también, obviamente, un instrumento ejemplificador en la medida que promueve y premia, al recibir insumos y servicios de terceros, aquellas empresas que practican los principios del Pacto Global. Finalmente, también pueden tener un efecto contagiante, lo que es hoy una realidad en la Argentina, toda vez como dije, es muy alto el nivel de adhesión por parte de las empresas al haber firmado el Pacto Global, mas o menos se sitúa al tercer o cuarto nivel de país en el mundo de adhesión.

La OIT, la CEPAL y el Programa de Naciones Unidas de Desarrollo en la Argentina, promueven el Pacto Global. Lo hacen con el fin de compromiso de cumplir con dos tareas fundamentales. Por un lado, hacerle una suerte de seguimiento a esta iniciativa del propio Secretario General, pero a su vez, a nivel argentino, acercándose a las empresas para lograr una mayor adhesión por la vía del Pacto Global todo lo que promueve la filosofía, los valores, el conjunto de ideales de las propias Naciones Unidas, que viven, como dije al principio, en un contexto plagado de violaciones al derecho internacional público, donde se promueve más el uso de la fuerza que el sostenimiento de las razón por la vía del dialogo y por la vía del respeto de las propias soberanías. Es así como el Pacto Global sigue a su vez a los objetivos generales y específicos de las cartas de las Naciones Unidas. Quisiera terminar señalando que la responsabilidad primaria de la discusión, la promoción y la ejecución de los valores del Pacto Global en la Argentina, descansa en las propias empresas, porque son estas propias empresas, las que voluntariamente así como lo hacen los países con los convenios de la OIT, quienes se adhieren al Pacto Global. De manera que nosotros y Naciones Unidas hemos querido trasladar, entiéndase bien entre comillas, la responsabilidad de promover la adhesión y la firma, y la validación de la realidad del Pacto Global , porque creemos, además, que son las empresas, como las generadoras de riqueza y si hacen bien el trabajo como las generadoras de la distribución equitativa de las riquezas es la sociedad son los consumidores al premiar un producto y descartar otros, los que finalmente también como los ciudadanos pueden hacer del Pacto Global una realidad palpable, una realidad positiva, una realidad incluyente en Argentina.

¿Que lo que es el trabajo de la OIT? Acompañar este esfuerzo y, finalmente, cooperar con las empresas, con las asociaciones gremiales, con las universidades, también con los cleros, también con las confesiones, con todas las partes que componen la sociedad argentina, para que así como el Pacto Global, todo lo que promueve la OIT pueda ser poco a poco una mayor realidad. Yo quería transmitirles como la filosofía de lo que hace la OIT el porqué del Pacto Global y finalmente apelar a toda persona que, aún cuando pueda o no ser empresario, se sienta una persona voluntaria en este ejercito creciente de promover los valores universales dentro de ellos el Pacto Global .

Muchas gracias.