Jornadas Cuatripartitas de Responsabilidad Social Empresaria

Consenso y Compromiso Evolutivo desde PYMES, Trabajadores, ONG´s, Estado

Monseñor Bartome Carlos Martini

Obispo Diócesis San Justo: “ Doctrina Social y Trabajo”.

Buenas tardes a todos, queridos amigos, queridos hermanos y especialmente muy agradecido por esta invitación a participar en este evento y permitirme dejarles un sencillo mensaje pastoral mas que técnico acerca de la Doctrina Social de la Iglesia.

El Documento Episcopal de los obispos latinoamericanos reunidos en Puebla, nos dice, que el aporte de la Iglesia, la liberación y a la promoción humana se ha venido concretando en un conjunto de orientaciones doctrinales y criterios de acción que solemos llamar “Enseñanza Social de la Iglesia”. Tiene esta enseñanza su fuente en las sagradas escrituras en la enseñanza de los padres, los grandes teólogos, en el Magisterio, especialmente de los últimos papas. Según la enseñanza del catecismo de la iglesia católica, la Doctrina Social de la Iglesia se desarrollo en el siglo XIX cuando se produce el encuentro entre el evangelio y la Sociedad Industrial Moderna , sus nuevas estructuras para la producción de bienes de consumo, su nueva concepción de la Sociedad, del Estado y de la Autoridad, sus nuevas formas de trabajo y de propiedad. También el mismo Catecismo nos dice, que la Revelación Cristiana nos conduce a una comprensión mas profunda de las leyes de la vida social. La Iglesia recibe del Evangelio la plena revelación de la Verdad del Hombre cuando cumple su misión de anunciar el Evangelio enseña al Hombre en nombre de Cristo su dignidad propia y su vocación a la comunión de las personas, y les descubre las exigencia de la justicia y de la paz conforme a la sabiduría divina. La Doctrina Social de la Iglesia o Enseñanza Social o Mensaje Social del Evangelio, vienen del corazón de Jesucristo, Dios y Hombre. Como dice el Concilio en el Documento Gozo y Esperanza acerca de la relación de la Iglesia con el Mundo el misterio del Hombre solo se esclarece en el misterio de Cristo en verlo encarnado, el hijo de Dios con si encarnación se ha unido en cierto unido con todo Hombre, trabajo con manos de Hombre, pensó con inteligencia de Hombre, obro con voluntad de Hombre, amo con coralino de Hombre. Nacido de la Virgen María , se hizo verdaderamente uno de los nuestros semejante todo a nosotros excepto en el pecado, es cierto que el misterio de Hombre solo se ilumina perfectamente por la fe de Jesucristo, ahí esta el Hombre Nuevo al cual estamos todos llamados a llegar un día. Fuente de la mas profunda liberación del Hombre y del desarrollo integral de la persona humana. En el Documento de Puebla, también se nos enseña que el objeto primario de la Doctrina Social de la Iglesia, es la dignidad personal del hombre imagen de Dios y la tutela de sus derechos inalienables. Por lo tanto, la clave de la Doctrina Social de la Iglesia y de la construcción de la sociedad, es la verdad sobre el Hombre, su dignidad, sus derechos y sus obligaciones.

Había que apaciguar a un niño inquieto para entretenerlo los padres le dan un rompecabezas, era el Mundo hecho a pedazos, tenia que armarlo, darle forma, tarea difícil que llevaba tiempo y así lo podían tener entretenido, pero la sorpresa fue que el niño al poco tiempo se la trajo perfectamente armado “¿como hiciste tan rápido si no conoces los paises del mundo? cuando ustedes me lo mostraron antes de hacerlo pedazos yo vi que atrás había la figura de un hombre, yo compuse al hombre y ordene el mundo tendremos mis queridos amigos un Mundo nuevo, si se respeta la dignidad de todo el Hombre y de todos los Hombres” . No habrá una Argentina nueva sin hombres nuevos. Según la concepción de Hombre que tengamos construiremos la sociedad y la construcción de la sociedad será sólida y sustentable si damos cabida al Amor por que solo el Amor construye. La Doctrina Social de la Iglesia, propone principios de reflexión, les trae criterios de juicios, da orientaciones para la acción Es importante tener en cuanta, que primero esta el pensamiento luego la palabra y culmina en la acción. La Iglesia , nos enseña en el catecismo que expresa un juicio moral en materia económica y social cuando le exigen los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas. En el orden de la moralidad la Iglesia ejerce una misión distinta de la que ejercen las autoridades políticas, ella la Iglesia, se opone, se ocupa de los aspectos temporales del Bien Común a causa de su cautelación al supremo bien nuestro fin ultimo. Se esfuerza por inspirar las actitudes justas en el uso de los bienes terrenos y en las relaciones socioeconómicas. Una teoría que hace del lucro la norma exclusiva y el fin último de la actividad económica es moralmente inaceptable, nos dice también el Catecismo de la Iglesia Católica , y sabemos que todo lo que hiere al Hombre y a su dignidad, hiere a Dios. Esto es importante para nosotros los creyentes. Un sistema que sacrifica los derechos fundamentales de la persona y de los grupos en aras de la organización colectiva de la producción, es contrario a la dignidad del hombre .Toda practica que reduce a las personas a no ser mas que medios con vista al lucro, esclaviza al hombre, conduce a la ideolatria del dinero y contribuye a difundir el ateismo. “No podéis servir a Dios y al dinero” nos dice Jesús en el Evangelio. Mis amigos, todo humanismo sin Dios tarde o temprano es un humanismo contra el Hombre. Asi nos lo ha enseñado la historia, el Hombre no debe jamás ser victima del Hombre. Los Obispos en Puebla nos dejan con mucha claridad lo siguiente: “profesamos que todo hombre y toda mujer por mas insignificantes que parezcan, quieren en si una nobleza inviolable que ellos mismos y los demás deben respetar y hacer respetar sin condiciones, que toda vida humana merece por si misma en cualquier circunstancias su dignificación, que toda convivencia humana tiene que fundarse del Bien Común que lleva a la realización cada vez mas fraterna de la común dignidad, lo cual exige no instrumentalizar a uno en favor de otros y estar dispuestos a sacrificar aun, bienes particulares”. También dicen: “condenamos todo menosprecio, reducción o atropello de la persona y de sus derechos inalienables. Todo atentado contra la vida humana, desde la oculta en el seno materno, hasta la que se juzga como inútil y la que se estaba agotando en la ancianidad. Toda violación o degradación de la convivencia entre los individuos, los grupos y las naciones”.

Los verdaderos derechos son los que brotan de la dignidad humana. Hoy se nos quiere hacer creer solapadamente que el aborto es un derecho humano y le estamos abriendo las puertas con leyes como la de salud reproductiva y sus consecuencias en el reparto de anticonceptivos y dispositivos que son abortivos y se nos quiere hacer creer que un embarazo es una enfermedad y que nuestros jóvenes se reducen a la animalidad y que la sexualidad es un juguete. Que ninguna presión nos haga cómplices de la muerte de inocentes y que estemos alertas con las estadísticas que ya comienzan a aparecer y que es una de las artimañas para ir introduciendo la mas grave violación de los derechos humanos. El Bien Común debe ser nuestra pasión y no se trabaja con él, sin auténtico amor, sin tener en cuenta la dignidad humana. En estos tiempos se evita en ciertos ámbitos influyentes hablar de dignidad humana para inventar derechos torcidos. En la Centesimus Annus la Encíclica del Papa nos dejó a los cien años de la Rerum Novarum , nos enseña que el hombre es el camino de la Iglesia. No se trata del hombre abstracto en el aire, sino del hombre real, concreto e histórico, ese hombre que somos cada uno de nosotros y cada uno de nuestros hermanos argentinos. Se trata de cada hombre, porque a cada uno llega el misterio de la redención y con cada uno se ha unido Cristo para siempre a través de este misterio y ahí se sigue que la iglesia no puede abandonar al Hombre y que este Hombre desde el primer camino de la Iglesia, debe recorrer el cumplimiento de su misión. Para la Iglesia el mensaje social del Evangelio no debe considerarse como una teoría, sino por encima de todo un fundamento y un estimulo para la acción. Así vivieron y así nos dejaron los hechos de los apóstoles, todo lo ponían en común y a nadie les faltaba lo necesario para vivir dignamente, “cuantas veces hagan estas cosas a uno de mis hermanos mas pequeño, me lo hacen a mi” nos dice Cristo en el evangelio del juicio final.

Mis queridos hermanos la Doctrina Social de la Iglesia debe iluminar el trabajo, el trabajo que es siempre el trabajo de la persona humana, tiene un inicio en aquellas palabras bíblicas: “crezcan, multiplíquense y dominen la tierra”. Las enseñas bíblicas, nos presentan las manos del creador. “Mi Padre trabaja siempre y nos descubre la dignidad del Hombre que trabaja”. El trabajo no es una maldición, sino un camino de realización para cada Hombre. Por el trabajo nos hacemos socios de Dios en la transformación de la tierra y manifestamos el señorío del Hombre que pone nombre a las cosas. Nos enseña el Papa Juan Pablo que maduro su seguimiento de Cristo en el trabajo y en el sufrimiento del hombre víctima de otros hombres, nos dice “el trabajo humano es una clave, quizás la clave esencial de toda la cuestión social”. Si tratamos de verla verdaderamente desde el punto de vista del bien del Hombre y si la solución o mejor la solución gradual de la cuestión social que se presenta de nuevo constantemente y se hace cada vez mas completa debe buscarse en la dirección de hacer la vida humana mas humana, entonces la clave que es el trabajo humano, adquiere una importancia fundamental y decisiva en labores cerse de la Encíclica del Papa sobre el trabajo del hombre. Es el trabajo de una persona humana que por el mismo trabajo se dignifica y libera sino es esclavizado y cosificado. Como persona el hombre es pues, sujeto del trabajo por ser el trabajo de una persona posee una dignidad que genera una cultura que hoy contemplamos herida por la exclusión, la desocupación y el desempleo y también por la dádiva que paraliza y degrada. El Obispo Macarone decía “que en la iniciativa de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires en las jornadas hacia un nuevo compromiso social acerca de la dignidad del trabajo, el compromiso frente a la pobreza y la reconstrucción de la solidaridad, lo que implica en el tema del trabajo o no trabajo, en el tema del empleo o desempleo es toda una concepción del hombre que hay que rescatar”. Ante los que anuncian el fin del trabajo como una ecatombe a raíz de los hechos otros lo hacen como la expresión de una tecnología que no va a dejar espacio a la posibilidad del esfuerzo humano para transformar la realidad, no podemos entender al hombre sin trabajo y la mayor pobreza es no tener un trabajo. Realmente se atenta contra la dignidad del hombre cuando este se queda sin posibilidades, porque el trabajo es la realización del hombre como señor de la creación en el espació que Dios le ha dejado para ejercitar su dominio. “Ganaras el pan con el sudor de tu frente” nos dice el primer libro de la biblia. El trabajo aparece herido en su dignidad por muchas cosas, especialmente cuando lo político, lo económico, lo social, lo cultural y educacional en el sentido integral no están al servicio del bien común, que es siempre el bien común de la persona humana. La cultura del trabajo tiene que terminar en la cultura de la fiesta. Un trabajo que no se llega a festejar, estaría herido en su condición fundamental del gozo del hombre que venció a la muerte cotidiana en el esfuerzo diario cuando no tiene destino en el descanso. Mis hermanos el Domingo ha sido robado al Hombre en la cultura del lucro del mercado, el “pienso y luego existo” de Decart se ha transformado en lucro, luego existo y esta cultura degradante debe superar o debe se superada por la cultura del amor y la comunión. Una nueva civilización superadora del egoísmo, de este egoísmo que asesina los auténticos valores o de un individualismo que los tergiversa. El trabajo y la tierra, el trabajo por los otros y para los otros el trabajo y el capital deben moverse en una sensibilidad que descubra como importante lo que realmente transforma al hombre y a la sociedad, la hace mas humana y solidaria. El Papa nos pedía el día de la paz “hay que bregar por una globalización de la solidaridad y cuando se margina o excluye a un hombre la globalización es injusta”. Un economista, un empresario sindicalista, un político, los gobernantes, deben abrir las puertas del corazón, al amor para descubrir al hombre y si es Cristiano en cada hombre descubrir el rostro de Cristo. La fe en él, afianza, dignifica, promueve y sana la dignidad humana de todo el hombre y de todos los hombres. Lo que hoy, en la era de la ciencia y de la técnica estamos viviendo con todo lo de positivo y bueno que ello nos trae debemos confirmarnos en la convicción de la prioridad del trabajo sobre lo que en el transcurso del tiempo se ha solido llamar capital, medios de producción, etc. La capacidad de trabajo es decir, de participación eficiente en el proceso moderno de producción exige una preparación cada vez mayor y ante todo una instrucción adecuada. Es responsabilidad de todos, pero especialmente de los que fueron elegidos para ser dirigentes y hacer todo lo posible para que haya posibilidades de capacitación laboral y la creación de trabajo para superar la cultura de la dádiva que profundiza la pobreza y no deja levantar cabeza en ciertos sectores a la cultura del trabajo que dignifica y hace al hombre mas hombre y mas responsable de sus decisiones y elecciones. Mis queridos amigos, con este sencillo mensaje, quisiera recordarles finalmente como en la Iglesia siempre preocupada de ayudar al hombre, especialmente diciéndonos y enseñándonos que el Hombre es el camino de la Iglesia, que también nosotros sepamos transcurrir y recorrer por el . Y así, como decimos en cada eucaristía, en cada misa, bendito sea Dios por este pan, fruto de la tierra y del trabajo, del Hombre que llega convertirse en Cristo. Que nuestra sociedad argentina sepa también poner en las manos del creador y en las manos del hombre el pan, para que todos podamos saber que en la Argentina el azul y blanco de nuestra patria, nos indique que en cualquier lugar del país es para todos y no solo para algunos.